Basado en ideas compartidas por http://mizziamaria.tumblr.com/
La política educativa de Parque Explora tiene algunos lineamientos como:
¿En la era digital qué estrategias o escenarios nos permiten aprovechar los recursos y conocimientos de las comunidades?
Educar para la construcción de ciudadanía es una tarea de tiempo y una estrategia que nos puede aportar un “granito de arena” es el juego. En los juegos aparecen elementos como la socialización y la norma que hacen parte de la formación de ciudadanos reflexivos y críticos en función del trabajo colaborativo y el respeto por la libertad y los intereses del otro.
¿juegos digitales? un montón, desde los sencillos que cada uno de nosotros puede elaborar sin saber mucho de programación con herramientas como GameMaker hasta los que disfrutamos en familia con consolas como las de Microsoft, Nintendo y Sony.
Algunos referentes para educar en la apropiación pública del conocimiento podrían ser: El ídolo, el regalo y lo que yo construyo de manera individual o colectiva.
Todos los humanos tenemos ídolos: un cantante, el fútbol, un papá o un objeto. Los regalos pueden ser un pedazo de papel sucio, pero si me lo regala mi novio, novia, mejor amigo, amiga, mamá o hijos, tienen un significado bastante poderoso. Lo que construimos de manera personal o colectiva también suman bastante al tema de apropiación.
¿Construcción colaborativa digital? no sólo con la web, las cámaras, los celulares y hasta los electrodomésticos se suman a la red digital que cohesiona comunidades y ayudan a resolver problemas según los intereses de los ciudadanos.
Muchas veces pensamos que los únicos excluidos son las comunidades negras, los indígenas, los pobres, los desplazados, los ciudadanos en situación de discapacidad como ciegos y sordos. Pero se puede pensar un poco en un habitante adolescente (literal) estrato 6 que vive en un morro de Medellín que es geológicamente inestable o en zona inundable de la sabana de Bogotá, y eso que esto es lo de menos, pues la mayoría de estos chicos viven sólos, sus papás están separados o trabajan todo el día y viven en un cristal donde a pocos metros tienen su vida “solucionada”: el colegio, el centro comercial, el médico y no conocen más allá, salvo lo que un avión o internet puede ofrecerles. Pues así sea por propia elección, estos ciudadanos también están excluidos de la sociedad y viven en una tristeza tan profunda como la de los que viven en los tugurios.
¿inclusión digital? En la medida que los ciudadanos nos sintamos reconocidos en los escenarios digitales, así no sepamos manejar un teclado o llamar por teléfono, vamos encontrando espacios de encuentro ciudadano mediados por las tecnologías que tienen algún interés para nuestras prácticas. La contextualización y las experiencias replicables son algunas de las cosas a tener en cuenta para hacer de los escenarios digitales espacios incluyentes (inclusivos) y no necesariamente el acceso al conocimiento del manejo de herramientas digitales o poseer los recursos tecnológicos, pues nos quedamos allí y la mayoría de propuestas públicas buscan resolver estas cosas y nos olvidamos que lo más importante es el ser humano, las comunidades (no necesariamente digitales), pues por mostrar cifras y cemento mandamos a los demás a comer mierda.
Esta será una entrada práctica y mostrará el uso de Ucinet como herramienta para el análisis de redes sociales, una herramienta útil para la evaluación de cursos abiertos.
El ambiente general de Ucinet puede ser complejo, pero de manera rápida existen opciones fáciles para construir una tabla de datos al estilo excel.
Una vez insertados números en las casillas que representen las actividades de cada miembro del curso, se puede obtener la siguiente red.
Existen distintas formas en las que se puede mostrar la red. La que utiliza Diego Leal en sus cursos consiste en hacer grandes los cuadros de los participantes más activos y no ponerle conexiones a quienes no participan (esto permite no saturar de lineas la red y hacer más legible la imagen). En este caso yo cambié un poco esa propuesta (sin creer que es mejor que la otra), dejando en la periferia los participantes menos activos y con tendencia al centro los más activos, también he puesto conexión hacia todos los participantes así no hayan hecho nada, porque creo que a lo mejor existe algún participante tácito que no hace nada pero pone mucho cuidado y que en cualquier momento aparece. Hay un caso particular, Edgar Altamirano, un amigo de México que conocí en un curso con Diego Leal y que es bastante activo en el tema de tecnologías digitales para la educación que apenas acaba de llegar al curso y no tiene ninguna participación. Existen otros participantes que no han podido participar, pero que me han dicho que les interesa o hacen preguntas de forma interna por correo electrónico y de manera personal. Notar que en los participantes de la periferia sólo le llegan flechas de sus conexiones y no sale ninguna hacia otros participantes, mientras con los participantes del centro salen y entran flechas entre ellos.
El análisis de redes sociales aun no cuenta con una herramienta buena en la web (desde lo que yo conozco) y todas son de escritorio. La idea sería poder contar con una tecnología que de manera automática alimente una herramienta como estas en la medida que los participantes realizan alguna actividad para el curso. Existen algunos adelantos de personas e instituciones y se podrían explorar para compartir en sus entradas o en el próximo encuentro sincrónico.
Consultar más herramientas para realizar análisis de redes sociales
Nota: El efecto “salchicha” de las imágenes es por la plantilla del blog.
Información obtenida de la participación del curso abierto http://mooc.redmae.com, actualmente activo.
Pinterest, tumblr y posterous son algunos de los servicios que junto a twitter compiten y en el buen uso de ellos, se complementan con las fuentes web, puesto que prestan el servicio de informar a los usuarios interesados que filtran por diversos criterios sus fuentes de información, por ejemplo, en el caso de twitter con seguidores y listas, pero con otras herramientas se pueden obtener contenidos más puntuales, como por ejemplo con las fuentes web si se usa yahoo pipes.
De alguna manera la gestión de las fuentes web no son tan familiares como con el caso de servicios como netvives, pero siguen sobreviviendo y funcionando de manera similar a lo que ha ocurrido con el correo electrónico, con la diferencia que el correo electrónico conserva su esencia pero ha evolucionado bastante y las fuentes web no conservan tanto su esencia pero han evolucionado poco desde el punto de vista técnico.
Algo que puede parecer sin relevancia pero que es bueno mencionar es que al inicio twitter tenía la opción directa para obtener la fuente web de cada usuario pero ya la ha deshabilitado, sin embargo servicios como facebook aun lo permiten en servicios como páginas y existen herramientas como twittertorss que permiten convertir cuentas de twitter en formatos de fuentes web como rss o enviarlos directamente a los agregadores y lectores de fuentes web más comunes. Si el caso es lo contrario y queremos converitir una fuente web en un trino para twitter, la herramienta podría ser twitterfeed.
Otra opción más directa y “cacharrera” para convertir trinos en una fuente web en formato rss sería:
https://twitter.com/statuses/user_timeline/usuario.rss
(cambiar la palabra usuario por un usuario real)
y en formato atom
https://twitter.com/statuses/user_timeline/usuario.atom
Simplificando esta entrada, no pretendo simplemente comentar lo que se puede hacer con fuentes web y menos definirlo, sino que poco a poco nos vamos apropiando de su terminología y las relaciones que se tienen con otros servicios.
Ciencias, ciencias sociales, ciencias humanas, ciencias exactas, ciencias naturales y más ciencias. Es común encontrar que desde las ciencias exactas y naturales le llamen retórica a las ciencias sociales y desde las ciencias sociales llamen prepotentes a los de las ciencias naturales y exactas. Pues bien, una discusión como estas no se puede resolver en unos cuantos renglones, pero pongo sobre el papel algo espacio temporal que sí logro diferenciar en sus propuestas.
En las ciencias naturales y exactas se habla de dos cosas a la hora de hablar de una investigación, un conocimiento o incluso la construcción de axiomas que logran convertirse en paradigmas: “Los resultados que se obtienen en los procesos de investigación deben ser replicables y reproducibles en cualquier lugar”. Algo similar pero bien distinto ocurre con las ciencias sociales: “Los resultados que se obtienen de procesos de investigación son válidos únicamente en un aquí y un ahora”.
Recontextualizar no está lejos de las dos propuestas, pues podríamos combinar ambos escenarios, replicar aquí y reproducir ahora o sus otras combinaciones.
El ejercicio de pensar en nuestros contextos, reflexionar sobre procesos invasivos o “evangelizadores”, permitir a los miembros de las comunidades construir y no llegar con un modelo deficitario típico de los siglos XIX y XX, son algunos de los elementos básicos a tener en cuenta a la hora de armar un curso con tecnologías y más si sus referentes están por fuera (como en el caso MOOC), por muchas conexiones digitales que existan.
Es responsabilidad de quienes asumimos el rol de mediadores, facilitar la conexión de saberes sin demeritar ninguno por absurdo que parezca y no violentar a los miembros de comunidades que no quieren o no les gusta las tecnologías digitales, porque finalmente eso no es lo importante, de ser así, nos perderíamos enormes conocimientos y experiencias, así como la posibilidad de construir ciudadanía, conocimiento colaborativo y procesos de socialización, algo mucho más valioso que saber resolver ecuaciones diferenciales no lineales para obtener respuestas del comportamiento de las células que intervienen en una enfermedad terminal.
Creer en la educación como escenario que ayuda a transformar las sociedades es fácil, pero llegar a acuerdos sobre lo que necesitamos como país, comunidad, familia o escuela es bastante complejo. Tendencias humanas nuestras como echarle la culpa a los otros, decir que por culpa de este corrupto o aquel alzado en armas estamos mal es algo lógico pero apresurado. Actitudes y mensajes colectivos como hay que ser ricos, exitosos o “inteligentes” para ser felices son mucho más peligrosos porque ponen a los ciudadanos una meta bastante ideal, subjetiva y que no todo el mundo puede alcanzar.
La educación como estrategia comunicativa, tiene que rodar paralelamente a los mensajes casi directos que nos convencen a echarle la culpa a los otros y a ver la felicidad en referentes válidos, pero no absolutos. Los cursos abiertos hacen parte de los escenarios educativos del siglo XXI y están permitiendo el aprendizaje colaborativo no sólo de saberes, sino de elementos sociales mucho más importantes como la reflexión, la crítica y el trabajo en equipo.
Los cursos abiertos no sólo se generan en la web, simplemente encuentran en las tecnologías digitales conexiones para llegar a lugares, tiempos y personas que en otras condiciones jamás podrían llegar, incluso conectar personas y comunidades que no les gusta o no saben usar cámaras, computadores o teléfonos celulares.
La preguntas entonces serían: desde lo personal ¿qué entendemos por cursos abiertos? para llegar al acuerdo compartido de una respuesta a ¿qué son los cursos abiertos? ¿cuáles son sus fortalezas y debilidades? ¿qué temáticas se pueden tocar, cuáles no? ¿cómo nos imaginamos cursos abiertos por fuera de lo digital?
“Durante la firma del tratado de Lancaster, en Pensilvania, en 1774, entre el gobierno de Virginia y las Seis Naciones, los Comisionados de Virginia hicieron saber a los indios que existía en Williamsburg un colegio provisto de fondos para la educación de la juventud india, y que si los jefes de las Seis Naciones enviaban media docena de sus hijos a ese colegio, el gobierno se encargaría de que recibieran todo lo necesario y de que fueran instruidos en todo el aprendizaje de la gente blanca.”
El portavoz indígena respondió:
“Sabemos que vosotros estimáis en alto grado el tipo de aprendizaje que se enseña en esos colegios, y que el mantenimiento de nuestros jóvenes durante el tiempo que estuvieran entre nosotros os resultaría costosísimo. Nosotros estamos convencidos, por lo tanto, de que mediante vuestra proposición deseáis hacernos bien y os lo agradecemos de todo corazón.
Pero vosotros, que sois sabios, debéis saber que naciones diferentes tienen distintos conceptos de las cosas, y por lo tanto no tomaréis por impropio el que nuestras ideas acerca de este tipo de educación no sean las mismas que las vuestras. Hemos tenido una buena experiencia de ello; varios de nuestros jóvenes se educaron en los colegios de las provincias norteñas; se les instruyó en todas vuestras ciencias, pero cuando volvieron a nosotros, eran malos corredores, ignoraban todos los medios de vivir en el bosque, eran incapaces de soportar ya fuera el frío o el hambre, desconocían el modo de construir una choza o como atrapar a un venado o como matar a un enemigo; hablaban nuestra lengua con imperfección, y no estaban preparados para ser cazadores ni guerreros ni consejeros; en definitiva, que no servían absolutamente para nada.
Sin embargo, no nos sentimos menos obligados por vuestro generoso ofrecimiento, aunque declinamos aceptarlo, y para demostraros nuestra gratitud por el mismo, si los caballeros de virginia nos envían una docena de sus hijos, nosotros cuidaremos de su educación, les instruiremos en todo cuanto sabemos y haremos de ellos hombres”
Reiner, E. La escuela ha muerto. Tr. E. Mayans. 2da edición Barral EditoresS.A. Barcelona, 1973.
…la educación es para la vida, para la vida cotidiana, la del día a día. En donde, y con palabras contemporáneas, es necesario desarrollar competencias y habilidades de todo tipo, individuales y sociales, que nos permitan hacernos ciudadanos y ciudadanas, pero que también permiten cohesionar la comunidad. Las palabras de los indígenas norteamericanos encierran gran sabiduría, que desgraciadamente pareciera que se ha perdido en estos tiempos.
Si la educación es para la vida, y por supuesto para la vida en las sociedades democráticas actuales y en comunidades concretas, significa que la educación es cuestión de todos. Es decir, del estado y del ciudadano, de comunidades y de individuos, de lo público y de lo privado. Y por supuesto de la escuela y del museo.
La Escuela ya no puede ser concebida como cerrada, autista. Las llamadas tecnologías de la información y la comunicación, TIC, han tenido la virtud de llevar la vida a la Escuela y además de quitarle el monopolios de la educación. Esto supone un cambio radical en la Escuela, Los seres humanos nos movemos en un mundo tridimensional. La vida es tridimensional, pero la Escuela se mueve fundamentalmente en dos dimensiones. Basta decir que el texto es la fuente básica de comunicación de la Escuela y que necesariamente esta deberá extender sus fuentes de comunicación más allá del texto.
Fragmento tomado del artículo
Museo y Escuela: Retos y perspectivas.Una aproximación
Julián Betancourt Mellizo
Museo de la Ciencia y el Juego
Universidad Nacional de Colombia
Acabo de ver una comparación que me llega profundamente y pertenece a Rufino Ferreras, Coordinador de Desarrollo Educativo del Museo Thyssen-Bornemisza.
§ Web 1.0 / Museo 1.0 (La presencia)
§ Web 2.0 / Museo 2.0 (La sociabilidad)
§ Web 3.0 / Museo 3.0 (Lo semántico)
§ Web 4.0 / Museo 4.0 (Lo ubicuo)
En ningún momento se puede leer esto como una mejora, sino como evolución, lo que quiere decir que evolucionar no es mejorar, es simplemente, cambiar. No podemos decir que el hombre es el ser más evolucionado de la naturaleza, ni mucho menos el mejor, pues lo mismo ocurre con estas cuatro comparaciones. Ahora bien, pretender usar siempre el museo 1.0, museo del objeto o como se llama en el cuadro: “La presencia”, en todos los escenarios ciudadanos, es tan terco como aniquilar para siempre el museo 1.0.
Quiero decir que poco, por no decir que nada me gusta, cuando se habla de web 2.0, pero en este cuadro, se ve fenomenal.
Lo que sí quiero decir del autor de este cuadro, es que es el único referente que escribe en español (castellano) y que habla de “Museo Ubicuo”, al menos el único que encontré en la web.
EL tema de Museo Ubicuo, lo vengo trabajando este año (2011), desde que escuché a Juan Domingo Farnós hablar de U-Learning (Aprendizaje ubicuo) y pensé que esto encajaba perfectamente en el mundo del museo, porque yo vengo comparando el museo con la web desde que trabajo en un museo (Parque Explora), en especial, desde el punto de vista educativo.
Un museo abierto, un museo incluyente, un museo construido por los ciudadanos (apropiación), es posible con el uso de tecnologías que permitan conectar los intereses entre públicos diversos, independientemente de la “brecha digital” que pueda existir en ciertas comunidades, porque la “brecha digital” puede ser una elección propia de cada comunidad y no podemos imponerles el uso de tecnologías con el pretexto de “mejorar”.
Diseñar y desarrollar una tecnología (conceptual + física) que permita aproximarnos al museo ubicuo, es una tarea que me tendrá ocupado durante los próximos meses.
La estructura académica de la escuela está en función de formar para los oficios que se ajustan al mercado de las industrias tradicionales y no para favorecer las dinámicas de las comunidades con su entorno, es por eso que se destacan algunas áreas del conocimiento como las matemáticas sobre otras, por su importancia dentro de las cadenas de valor en las organizaciones. Existen evidencias que este modelo no responde a las necesidades de los ciudadanos del siglo XXI y es necesario replantear la tarea de instituciones como la escuela. Algunos están seguros que la escuela no es necesaria en estos tiempos bajo ninguna modalidad y otros como yo, pensamos que la escuela como institución es válida, pero necesita cambiar sus programas académicos y acondicionar sus ambientes de aprendizaje, entre otras cosas.
Más que una decisión política, es necesario establecer acuerdos “utópicos” con los actores que obtienen beneficios económicos del modelo educativo actual, lo cual no quiere decir que por lo difícil de la situación, nos tengamos que quedar con las manos cruzadas.
Una propuesta podría ser cambiar los planes académicos que se montan sobre las matemáticas y las lenguas nativas, por programas basados en las artes (u oficios) y los juegos (o deportes), donde los estudiantes descubran sus habilidades con base en sus intereses y se generen espacios de reflexión que fomenten seres humanos responsables.
Otro aspecto a cambiar, son los escenarios educativos: los tableros con un docente al frente y estudiantes que ponen atención a un discurso, están obsoletos y carecen de todo sentido. Si se apuesta por conservar la escuela como espacio físico, ésta debe tener la posibilidad de interconectarse con otros escenarios del mundo de los átomos y digitales sin ninguna restricción y los salones clásicos con tablero se deberían transformar en talleres de carpintería, cocinas, huertas, sala de juegos, peluquerías o espacios en blanco con la posibilidad de transformarse en lo que se necesite y con las características que surgen de la creatividad de la comunidad educativa.
Otros puntos a considerar son los grupos formados con integrantes de edades similares, el paso de la secundaria a la universidad y los sistemas de evaluación, pero básicamente lo que quiero es sumarme a la discusión que existe en torno al papel de la escuela para los ciudadanos del siglo XXI.
Es impresionante la cantidad de espacios digitales para la educación que aparecen constantemente. Tableros que permiten compartir las notas de clase de manera automática, salones de clase en la red y un montón de gadgets que complementan y facilitan el uso del tablero que es bastante común todavía en forma de pared verde con tiza o acrílico blanco con marcador.
Lo que sucede es que por mucho que se automatice el tablero, no deja de ser un tablero y para los contextos educativos, es lo mismo para lo mismo.
Necesitamos más espacios en la escuela donde el tablero sea un apoyo y no el objeto que más “miran” los estudiantes. Apostarle a las artes (complementado con los oficios) y al juego (complementado con los deportes) en la escuela es una manera de comenzar a generar la transformación que necesitamos los ciudadanos del siglo XXI.
En resumen: No más salones donde la mayor parte del tiempo la pasemos mirando un tablero, así sean digitales e interactivos, por lo menos y en principio, en los niveles básicos escolares.